Monthly Archives: March 2016

La ciudad que eras

The Fool 2

(Imagen de Aleksandra Walisewska)

A la ciudad que eras
la había invadido la tristeza,
cada vez se iba tornando
más oscura
(se desconoce si por alguna falla
eléctrica
o porque ibas apagando las luces
una por una),

incluso llovía con más frecuencia
(se desconoce si debido
a algún fenómeno atmosférico
o por tu deseo de hundirte
definitivamente),

incluso tu nombre de ciudad renombrada
se fue desvaneciendo de los mapas
(se desconoce si por lo borroso
de los letreros que te identificaban
o porque ya no querías
que nadie más te encontrara),

incluso tus altos edificios
se fueron derribando uno a uno
(se desconoce si por algún error
de cálculo de los ingenieros
o porque ya no soportabas
el esfuerzo de la verticalidad),

incluso el aire que se respiraba
al caminar por tus calles
se fue haciendo cada vez más denso
(se desconoce si debido
a la contaminación ambiental
o debido a la forma
en que la nostalgia iba asfixiándote).

A la ciudad que eras
parecía ya no quedarle nada
(se desconoce si por estar ya
completamente deshabitada
o porque fuiste tú
quien tuvo el arrebato
de abandonarla).

(Alejandro Rodríguez Morales)

[Poesía de Portugal] Un poema de Filipa Leal

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Estoy alucinando con el nuevo libro de la poeta portuguesa Filipa Leal, “Vem à quinta-feira” (Assírio & Alvim, 2016). Y es que el libro puede ser definido con la palabra belleza, tanto por sus características editoriales (nótese en la foto, por ejemplo, el genial borde azul de las páginas), como por los poemas que hay en él, de entre los cuales he querido compartir con los lectores de este blog mi traducción de uno de ellos, esperando que disfruten la lectura y conozcan un poco más de esta maravillosa poeta de Portugal que no deja de iluminarnos a sus lectores.

 

NOCTURNO PARA VARSOVIA

 

Me gustaba invitarte a mi casa,

como a los amigos en los viejos tiempos.

Abría una garrafa de vino y te contaba de cuando era pequeño

y tú me contabas de cómo iba el trabajo, el amor.

Nos vemos todos los días y hablamos tan poco.

Te extiendo la mano y a veces me das una moneda,

pero hablamos tan poco.

Me gustaba invitarte a mi casa

pero no tengo casa, va a tener que ser para la próxima.

 

(Traducción de Alejandro Rodríguez Morales)