Tres poemas de José Luís Peixoto

peixotonacaracas

(José Luís Peixoto en el Centro Portugués de Caracas, 30.11.2015)

Hace apenas unos días atrás tuvimos en Venezuela al reconocido escritor portugués José Luís Peixoto, a quien tuve el inmenso placer de conocer personalmente durante su visita con ocasión de dos eventos a los que asistí y en los que comprobé la calidad no solamente literaria sino también humana de este escritor, a cuya obra me acerqué gracias a la recomendación de mi estimado amigo y excelente librero Jesús Santana, de la Librería Estudios, sin duda un lugar que todo lector debería visitar para darse cuenta que hay alguien que trae a este país libros maravillosos que de hecho únicamente pueden encontrarse allí. De la obra de Peixoto debo destacar, además de “Te me moriste”, que es una pequeña joya, también su poesía, la cual me iluminó tan pronto leí poemas como “Explicación de la eternidad” o “A la hora de poner la mesa…”. Para mi fortuna como lector adquirí hace algún tiempo los tres libros de poesía que hasta ahora ha publicado Peixoto, “A Casa, a Escuridão”, “A criança em ruínas” y “Gaveta de papéis”, los que además José Luís tuvo la amabilidad, que le agradecí mucho, de firmarme. Es así como quiero en esta oportunidad compartir con los lectores de este blog la traducción que hice de tres poemas de José Luís. Desearía, además, que esto sirviera como un humilde agradecimiento por su visita a Venezuela y sobre todo por su cordialidad, las fotos, las firmas y su buen decir. Muito obrigado!

 

Explicación de la eternidad

 

despacio, el tiempo transforma todo en tiempo.

el odio se transforma en tiempo, el amor

se transforma en tiempo, el dolor se transforma

en tiempo.

 

los asuntos que juzgábamos más profundos,

más imposibles, más permanentes e inmutables,

se transforman despacio en tiempo.

 

por sí solo, el tiempo no es nada.

la edad de nada es nada.

la eternidad no existe.

entretanto, la eternidad existe.

 

los instantes de tus ojos detenidos sobre mí eran eternos.

los instantes de tu sonrisa eran eternos.

los instantes de tu cuerpo de luz eran eternos.

 

fuiste eterna hasta el fin.

 

 

en el tiempo en que éramos felices no llovía.

nos levantábamos juntos, abrazados al sol.

las mañanas eran un cielo infinito. nuestro amor

era las mañanas. en el tiempo en que éramos felices

el horizonte se tocaba con la punta de los dedos.

las mareas traían el fin de la tarde y no veíamos

más que la mirada uno del otro. jugábamos

y éramos niños felices. a veces todavía

te espero como te esperaba cuando llegabas

con el uniforme lindo de tu inocencia. hace mucho

tiempo que te espero. hace mucho tiempo que no vienes.

 

 

no quiero mentir más. estoy cansado de mentir.

veo tu rostro detenido en una fotografía y la memoria

que guardo de ti es tan diferente de la realidad atemorizante de las

      [fotografías.

mas no voy a mentir. estoy cansado de mentir.

mi vida también eres tú, tu rostro detenido en mi

       [memoria.

mi vida eres tú y todas las manos que me sujetaron y me

       [quisieron,

todos los labios que me besaron, todas las lenguas que me

       [dibujaron figuras

en la piel, todos los dientes que me mordieron, todas las voces que

       [me dijeron te amo

y me hicieron creer en eso. no quiero mentir más. estoy

       [cansado de mentir.

no eres casi nada, mas no quiero y no voy a fingir que nunca

       [exististe.

 

 

(Traducción de Alejandro Rodríguez Morales)

 

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