Poesía de Portugal: Matilde Campilho

matildecampilho

La poesía, como toda la literatura, nos permite la fortuna de ir descubriendo cada vez a escritores maravillosos y, en ocasiones, incluso la posibilidad de leerlos directamente en el idioma en el que escriben, lo que lleva, finalmente, a esa dicha de poder traducirlos y presentarlos a otros lectores de manera que puedan también descubrir su obra. Es así como hace no mucho me he topado felizmente con la poesía de Matilde Campilho (Lisboa, 1982) quien ha publicado el libro “Jóquei” (Edições Tinta da China, 2014) que tengo la alegría de atesorar en mi biblioteca, en la que comparte estantes con otras decenas de libros también en portugués. Haciendo una búsqueda exhaustiva en las redes me percaté de que el referido libro de esta genial poeta de Portugal no ha sido traducido al español y apenas se han traducido un par de poemas en la red. Es así como me place presentar a los amables lectores de este blog un poema de Matilde Campilho nunca antes traducido al español, esperando que sirva para acercarles a la obra de esta maravillosa poeta portuguesa y en consecuencia haya más personas que, como yo, también la lean e incluso la traduzcan.

 

NOTICIAS BOSQUEJADAS EN LA ORILLA DE LA CALLE

No soy de llanto fácil a no ser cuando descubro cualquier cosa muy interesante sobre el ácido desoxirribonucleico. O cuando hallo una carta que hable sobre el descubrimiento de un nuevo modelo para la estructura del ácido desoxirribonucleico, una carta que termine con «Mucho amor, Papi». Francis Crick halló el diseño del ADN y le escribió a su hijo sólo para decirle que «nuestra estructura es muy bonita». Estructura, fue lo que él dijo. Antes de despedirse, aún dijo: «Cuando llegues a casa voy a mostrarte el modelo». Eso. No olvides los dos cartones de leche, ahora pasa a comprar el pan, guarda el resto del dinero para tus caramelos, y cuando llegues te muestro el mecanismo copiador básico a partir del cual la vida viene de la vida. No soy de llanto fácil pero un compuesto orgánico cuyas moléculas contienen las instrucciones genéticas que coordinan el desenvolvimiento y el funcionamiento de todos los seres vivos me conmueve. Los cromosomas me animan, los ribosomas me espantan. La división celular no me deja dormir, y mira que yo vivo bien en el medio de la montaña. De vez en cuando veo pasar los aviones, pero eso nunca ocurre de madrugada – la noche se reserva toda para el silencio infinito. Algunas veces, durante la contemplación de las estrellas, pienso en los santos que protegen a los pilotos. Amelia Earhart dijo que no se casaría a no ser que fuese acordada una lista de condiciones y esas condiciones implicaban la posible fuga en cualquier momento: «I cannot guarantee to endure at all times the confinements of even an attractive cage». Ve pajarillo. Supe de una canción cuyo estribillo decía I Would Die For You, me quedé pensando que más de la mitad de las canciones del mundo dicen eso pero yo nunca entendí eso. Negocio de amor y muerte, credo. Allá en la escuela enseñaban que el amor son siete vidas multiplicadas, entonces creo que el amor es lo contrario del fin. Ya lo sé, el mundo está cambiando tanto. No soy de llanto fácil a no ser cuando pienso en determinados milagros que todavía no ocurrieron. Mi equipo ganó por tres a dos. El mayor banco norteamericano se equivocó, y se equivocó por muchos millones. Nadie habló del aniversario de Superman, y eso también cuenta como equivocación. Faltan seis días para la primavera, están haciendo un censo comunitario en la aldea más cercana. Creo que está llegando la hora del sosiego, y que mucha alegría va a aparecer por ahí. Creo que una palmera es mucho más bonita que una carabina, pero no sé si viene al caso. Ninguna palabra quiere herir a otras palabras: ni desoxirribonucleico, ni montaña, ni canción. Todos esos conceptos tienen sus sinónimos simplificados, mira tan sólo, ácido desoxirribonucleico y ADN son exactamente la misma cosa, y el resto de las palabras búscalas tú. Todo es una cuestión de amor y prisma, por favor no precipites los cañones. Cuando Amelia murió continuaba casada con Putnam – sospecho que ella debe haber visto rostros increíbles en las estrellas. Qué cosa más linda ese ácido despeinado, caramba. Miré con más atención el diseño de la estructura y lo descubrí: la raza humana es toda brillo.

(Traducción de Alejandro Rodríguez Morales)

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