Un poema de Karl Krolow

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(Dos cuerpos se abrazan en un grabado del poeta William Blake)

 

Vuelvo al oficio de cometer traiciones gracias a la traducción. Durante junio y lo que va de julio de este año he estado leyendo literatura en español, pero también en otros idiomas, sobre todo en inglés, portugués y francés (éste último tuve la fortuna de estudiarlo durante un año en mi adolescencia, si bien muy lejos estoy de dominarlo, como tampoco domino ninguno de los otros idiomas). Precisamente por estar leyendo en francés (concretamente los Diarios de Marina Tsvietáieva, que hasta donde sé han sido publicados, en su versión entera, únicamente en ruso y en francés), estuve pensando en cómo el haber estudiado alemán hizo que olvidara mucho de lo que sabía de francés y temí que retomar ese idioma pudiera hacerme olvidar el alemán (como si en mi cerebro se luchara todavía la segunda guerra mundial). Entonces decidí hacer una pausa en mi lectura de los Diarios de Marina para leer poesía escrita en alemán y fue así como llegué a los poemas de Karl Krolow, poeta alemán nacido en Hannover en 1915 y fallecido en 1999 en Darmstadt. De Krolow he querido compartir aquí en el blog la traducción que hice de su poema “Realmente mucha suerte” (Ziemlich viel Glück). Así, encontrarán a continuación el original en alemán seguido de mi traducción al español.

 

Ziemlich viel Glück

 

Ziemlich viel Glück

Gehört dazu,

Daß ein Körper auf der Luft

Zu schweben beginne

Mit Brust, Achsel und Knie,

Und auf dieser Luft

Einem anderen Körper begegne,

Wie er Unterwegs.

 

Die Atmösphere macht

Zwei innige Torsen aus ihnen.

Unbemerkt beschreibt ihr Entzücken

Zärtlichen Linien in Baumkronen.

Einen ganze Zeit noch

Ist ihr Flüstern zu vernehmen,

Und wie sie einander

Das schenken,

Was leicht and ihnen ist.

 

Glücklichsein beginnt immer

Ein wening über der Erde.

 

Aber niemand hat es beobachten können.

 

——

——

 

Realmente mucha suerte

 

Realmente mucha suerte

Pertenecer a esto,

Que un cuerpo comience

A flotar en el aire

Con pecho, axila y rodilla

Y en ese mismo aire

Otro cuerpo se encuentre

A uno como él

En el camino.

 

La atmósfera hace de ellos

Dos torsos íntimos.

Las tiernas líneas en las copas de los árboles

Describen su éxtasis inadvertidamente.

Su murmullo permanece

Un tiempo entero aún para que lo escuchen,

Y como él se regalan

Uno al otro eso,

Lo que es ligero en ellos.

 

Ser afortunado empieza siempre

Un poco aquí en la Tierra.

 

Pero nadie ha tenido la capacidad de notarlo.

 

(Traducción por Alejandro Rodríguez Morales)

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