Palabras en la presentación de “Te habías secado el pelo y empezó a llover”

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El pasado sábado 29 de noviembre tuve la fortuna de presentar mi libro “Te habías secado el pelo y empezó a llover”. Había preparado unas palabras de las que mi timidez me permitió solamente leer un poema inédito que quise regalar a los asistentes. Tal como prometí en el evento, publico ahora el referido poema, el cual acompaño de las breves palabras que había escrito para la ocasión. Doy nuevamente las gracias a todos los que hicieron posible la presentación y a quienes tuvieron la amabilidad de asistir a la misma. Como dije hace poco en Twitter: Uno sabe que son momentos felices también de acuerdo al número de veces que pronuncia la palabra gracias.

 

Palabras con ocasión de la presentación del libro “Te habías secado el pelo y empezó a llover”

 

Ante todo quiero darle las gracias a Rodnei Casares y a la Librería Alejandría II por brindarnos el espacio para esta presentación. De igual modo quiero agradecer la presencia de quienes han decidido ocupar unos minutos de su sábado para estar acá. Asimismo, le agradezco al profesor y poeta Miguel Marcotrigiano que haya accedido a decir ante ustedes algunas palabras en este modesto evento. Y, last but not least, deseo agradecer también a la Editorial Luhu de España por su buena recepción de mi obra así como por su excelente trabajo editorial.

Ahora quiero que me permitan leer unas palabras que quizá sean útiles para comprender mejor la visión de quien ha escrito el libro que hoy les presentamos, porque en definitiva un libro es también, de algún modo, una toma de posición, una manifestación que hace su autor, para sí mismo y para quienes por alguna casualidad puedan llegar a leer sus palabras.

Comenzaré entonces con una cita, a manera de pórtico, de Helena Blavatsky, ya que considero que son palabras que uno debería recordar a menudo: “Sé a manera del océano que recibe todos los ríos y torrentes. La poderosa calma del mar permanece inalterable, sin sentirlos”.

Creo que la vida es un constante dar y recibir, pero también es una constante transformación, un movimiento continuo. Por ello debemos agradecer las cosas maravillosas que nos ocurren, como esto que está pasando hoy aquí gracias a todos ustedes, pero también debemos seguir adelante, para no caer en la peligrosa tentación de estancarnos, verbo que por lo general se destina a las experiencias negativas, pero que también puede usarse para las experiencias positivas. Así, en uno de los poemas del libro (“A 12.000 pies de altura”) he intentado dar cuenta de ello, ya que volar es una experiencia maravillosa, pero si olvidamos que es algo transitorio, entonces posiblemente olvidaremos ponernos el cinturón de seguridad y puede que el piloto del avión olvide sacar el tren de aterrizaje y ocurra en consecuencia una catástrofe.

Tiene razón la vigente cultura pop, entonces, cuando proclama YOLO (You only live once), vale decir, sólo vives una vez, que no es más que una adaptación del hartamente conocido “carpe diem” del poeta Horacio. Y esto es así porque tan perjudicial es enfrascarse en lo malo que nos ha sucedido como en lo bueno que pueda habernos ocurrido. Lo primero hay que olvidarlo tomando el aprendizaje que nos ofrece, lo segundo atesorarlo como un libro maravilloso que uno tiene en su biblioteca pero que no lee una y otra vez cada día, aunque pueda volver a él de vez en cuando.

Pasando ahora en concreto al libro que hoy han tenido la amabilidad de venir a comprar, quiero decir, de venir a dar testimonio de su presentación, debo manifestarles que su publicación ha sido una gran satisfacción para mí, quizá no tanto por el libro en sí mismo sino porque una de las poetas actuales que más aprecio, la española Luna Miguel, escribió su prólogo. Adicionalmente el trabajo que ha hecho la gente de Editorial Luhu superó en creces mis expectativas, por lo cual ustedes podrán ver la gran calidad del papel, de la impresión, la nitidez de las imágenes que acompañan los poemas así como las bellas portada y contraportada.

Para finalizar estas breves palabras y como forma, también, de agradecimiento a todos ustedes por su presencia, leeré un poema inédito y así tendrán un extra (una especie de “bonus track”) al haber venido hoy a esta maravillosa librería (además de las cervezas que podrán tomarse al terminar esta presentación). Acá el poema, que se titula “Descuido ante la pregunta por el sentido de la vida”:

 

Preguntados por el sentido de la vida

Tan sólo atinamos a responder

Que era alcanzar una meta,

Tener una foto en el podio merecido

En el que nos colgarían una medalla

Hecha con el extraño metal de la felicidad

Y que entonces podríamos exhibirla

Y tendríamos por fin

El derecho a las celebraciones.

Preguntados por el sentido de la vida

Empezamos a correr

Como quien escucha el disparo de partida

O como los perros en el canódromo

Tras la liebre que nos daría la plenitud

Sin importar lo que pasara alrededor nuestro

O como si en una carrera con obstáculos

Estos fueran sustituidos por personas.

Preguntados por el sentido de la vida

Olvidamos que vivirla

Era la única respuesta posible.

 

(Alejandro Rodríguez Morales)

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