Ecocardiograma

heartsmall

Pintura por Pavel Sokov

Ecocardiograma

 
Crees que nadie puede saber

lo que hay en tu corazón

hasta que te practican un ecocardiograma transesofágico.

Entonces una pequeña cámara

te va dejando al descubierto.

Sientes una serpiente fría

viéndote con su único ojo,

deslizándose lentamente

por el sendero de tu garganta,

bajando hacia tu pecho.
 

Se dice que también somos

aquello que comemos,

pero intentamos digerir

y es imposible,

la serpiente ha comprado ya

su boleto de retorno

y en ese momento

deseamos regurgitar

como lo hacen las serpientes.

Lo que no podemos asumir

se nos convierte en vómito.

Y sin embargo llega

y te deja al descubierto.

 

Pensé que mi corazón

se vería negro,

el sopor de la anestesia

me impidió constatarlo;

te olvidas casi siempre

de aquello que un día

te vió tal y como eras,

sin adornos y sin filtros

(a este tipo de aparatos

no les interesa Instagram).

 

No quise preguntarle a la cardióloga,

pero estoy seguro

que mi corazón era negro.

 

(Alejandro Rodríguez Morales)

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