Monthly Archives: December 2012

Como piedras

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La foto que acompaña este breve poema la tomé durante mi estancia en Alemania, es del Englischer Garten en München, una gran área con mucho verde a la que la gente suele ir a trotar, andar en bicicleta o simplemente disfrutar de la naturaleza. Les recomiendo visitarlo si van alguna vez a München.

 

Las piedras a veces se aventuran
y deciden sumarse a la corriente salvaje,
navegan cuesta abajo
en un lluvioso día de diciembre,
emprenden el viaje a lo desconocido,
no se preguntan sobre lo que vendrá
o cuál será el destino
de esta nueva travesía,
no temen a lo que encontrarán
y la incertidumbre no les incomoda,
aprovechan la gravedad, la lluvia
y la inclinación de la montaña,
no se cuestionan acerca del pasado
ni les preocupa su futuro,
cumplen simplemente con su esencia,
son fieles a su naturaleza
de ser antiguas piedras,
sin prejuicios, sin recuerdos, sin rencores,
su finalidad es tan sólo
seguir existiendo sin atender razones,
sin proferir la queja.
A veces debiéramos
también nosotros
dejarnos caer sencillamente,
ir rodando libres cuesta abajo
y dejar que la vida nos sorprenda.

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Mis listas del 2012

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Este año reincido en la elaboración de 3 listas con los 5 mejores libros que leí, los 5 mejores discos que escuché y las 5 mejores películas que vi, esta vez, en el 2012; y con la particularidad de contar con el espacio de este blog y por ello poder compartir estas listas con más gente que la que tiene acceso a mi cuenta de Facebook (que utilicé para mis listas del 2011). Tal y como lo hice el año pasado debo aclarar que la selección, como no podría ser de otra manera, es netamente personal y subjetiva, y por ende los libros, discos o películas que menciono podrán parecerles a otros pésimos o no merecedores de este Top 5, siendo simplemente un ejercicio para recordar los libros, discos y películas que más disfruté en el marco temporal de este año. Adicionalmente, debo también advertir que son libros que leí, discos que escuché y películas que vi, que no necesariamente vieron la luz en el 2012, sino que simplemente llegaron a mí este año, aunque en ocasiones coincida su aparición reciente. Por último, la enumeración tiene un orden de preferencia, a pesar de lo difícil que me resultó establecer ese orden (también netamente subjetivo). Dicho todo esto, paso a las 3 listas en cuestión.

Los 5 mejores libros que leí en el 2012:

En el 2012 continuó mi tendencia a leer más que todo poesía (incluyendo un libro originalmente publicado en 1965 que no había llegado anteriormente a mis manos, y otro más antiguo aún, de Baudelaire, pero nunca editado con características similares ni siquiera en Francia), si bien, a diferencia del año pasado, no hubo tanta actividad o espacios para este género literario en el país, algo que no puede decirse, en cambio, respecto de la narrativa, que contó con un buen número de publicaciones de gran calidad literaria y editorial (que por su parte gozaron de un buen respaldo por parte de los lectores), al punto que algunos han hablado de un “boom” de la narrativa venezolana. Así las cosas, hicieron honores en la lista tanto la narrativa como la poesía, pues por muy lector de poesía que alguien sea no podría obviar algunos buenos libros que, además, han sido escritos por coterráneos.

1. “Dibujos y fragmentos póstumos” de Charles Baudelaire, editado por Sextopiso (2012)
2. “Ariel” de Sylvia Plath, en edición bilingüe de Hiperión
3. “Caracas Muerde” de Héctor Torres
4. “Diarios” de Fernando Pessoa
5. “Aquí”, el penúltimo poemario de Wislawa Szymborska
Menciones extras: “La campana de cristal” de Sylvia Plath, y “El príncipe negro” de Norberto José Olivar

Los 5 mejores discos que escuché en el 2012:

En lo que a música se refiere mi 2012 estuvo marcado sin duda alguna por el hecho de haber visto por fin y por primera vez a mi banda favorita de todos los tiempos, The Smashing Pumpkins, que se presentó en Caracas y a cuyo concierto, por esas cosas afortunadas de la vida, pude ir (lo que aún me cuesta creer por lo genial que fue). Precisamente, The Smashing Pumpkins publicó este año su nuevo disco “Oceania”, el cual no tiene desperdicio alguno y ha sido comparado con los discos de la mejor época de la banda. Por otra parte, en el ámbito local hubo bastante actividad y aparecieron buenos discos, entre ellos uno de la banda Viniloversus, que obtuvo un Grammy por el diseño de su empaque. Hace parte de la lista, asimismo, un disco de una excelente músico veracruzana en homenaje a uno de los más grandes músicos veracruzanos (de modo que todo queda entre jarochos), “Mujer Divina” de Natalia Lafourcade interpretando canciones de ese virtuoso que fuera Agustín Lara (adicionalmente, en este mes de diciembre de 2012, tuve la gran fortuna de asistir, por primera vez, a un concierto de esta maravillosa cantante mexicana que es Natalia Lafourcade, y sin duda fue una muy grata experiencia). A su vez, casi finalizando el año, apareció un disco con material grabado en vivo de la fallecida Amy Winehouse, quien sin duda repite en esta lista (pues el año pasado estuvo presente con el disco póstumo “Lioness: Hidden Treasures”). Finalmente, una mención extra para un disco en vivo del gran Bob Marley, debida a que este 2012 tuve la oportunidad de viajar por primera vez a su tierra natal, Jamaica, e incluso visitar su casa-museo, y era imposible no contagiarse con los sonidos de su reggae en esta maravillosa isla.

1. “Oceania” de The Smashing Pumpkins
2. “Cambié de Nombre” de Viniloversus
3. “ Mujer Divina. Homenaje a Agustín Lara” de Natalia Lafourcade
4. “Amy Winehouse at the BBC” de Amy Winehouse
5. “El objeto antes llamado disco” de Café Tacuba
Mención extra: “Live Forever: The Stanley Theatre” de Bob Marley & The Wailers

Las 5 mejores películas que vi en el 2012:

Este año no acudí con tanta frecuencia como hubiera querido a las salas de cines, en parte porque no hubo demasiadas carteleras que llamaran mi atención y en parte porque tuve que realizar unos cuantos viajes al extranjero que me lo impidieron. Aún así logré ver algunas muy buenas películas, que eran además muy esperadas por todo el público, entre ellas, por supuesto, “Batman: The Dark Knight Rises”. Por otra parte, como se puede deducir de la lista de libros, este fue un año en el que me acerqué bastante a la obra de la poeta estadounidense Sylvia Plath (cumpliéndose en 2012 los 80 años de su nacimiento y próximamente, en febrero de 2013, 50 años de su muerte), lo que me llevó a ver una película del 2003 sobre su vida, película ésta poco conocida por el público en general (a pesar de contar con las actuaciones protagónicas de Gwyneth Paltrow y Daniel Craig). El género de terror se salvó únicamente por el esfuerzo español de REC 3: Génesis, que aunque varía un poco el estilo de las dos primeras, quedó bastante bien hecha y la disfruté.

1. “Batman: The Dark Knight Rises”
2. “007: Skyfall”
3. “The Raven” (El Cuervo)
4. “Sylvia” (2003)
5. “The Avengers” (Los Vengadores), película con mayor recaudación del 2012
Mención extra: REC 3: Génesis

Mi traducción de “Forgetfulness”, de Billy Collins

Tal y como comenté en el post “Mi traducción de “Für Heide”, de Rainer Maria Rilke“, me gusta (y tengo la osadía de) traducir poesía escrita en alemán e inglés. En este post quiero compartir la modesta traducción que hice de un poema llamado “Forgetfulness”, uno de mis favoritos del poeta estadounidense Billy Collins, muy conocido en el ámbito anglosajón aunque no tanto en el hispanoamericano, razón por la cual, hasta donde alcanzo, solamente se ha hecho una traducción al español de algunos poemas suyos, publicada por Bartebly Editores en España y que sólo conozco por haberla encontrado en el catálogo online de esta casa editorial pero que lamentablemente no tengo en mis manos. En este sentido, a diferencia de las traducciones de Rilke de las que he podido disponer y que me han permitido contrastar las diferentes versiones y la mía propia, en el caso de este poema de Billy Collins no he tenido esa posibilidad (lo que no significa que no existan otra u otras traducciones al español de este poema). A continuación, entonces, la versión original en inglés sucedida por mi traducción al español de este ocurrente poema.

Forgetfulness

The name of the author is the first to go
followed obediently by the title, the plot,
the heartbreaking conclusion, the entire novel
wich suddenly becomes one you have never read,
never even heard of,

as if, one by one, the memories you used to harbor
decided to retire to the southern hemisphere of the brain,
to a little fishing village where there are no phones.

Long ago you kissed the names of the nine Muses goodbye
and watched the quadratic equation pack its bag,
and even now as you memorize the order of the planets,

something else is slipping away, a state flower perhaps,
the adress of an uncle, the capital of Paraguay.

Whatever it is you are struggling to remember,
it is not poised on the tip of your tongue,
not even lurking in some obscure corner of your spleen.

It has floated away down on a dark mythological river
whose name begins with an L as far as you can recall,
well on your own way to oblivion where you will join those
who have even forgotten how to swim and how to ride a bicycle.

No wonder you rise in the middle of the night
to look up the date of a famous battle in a book on war.
No wonder the moon in the window seems to have drifted
out of a love poem that you used to know by heart.

———

———

Olvidos

El nombre del autor es lo primero en irse
seguido obedientemente por el título, la trama,
el final desgarrador, la novela entera
que pronto se convierte en una que nunca leíste,
de la que nunca has escuchado,

como si, uno a uno, los recuerdos que solías albergar
decidieran retirarse al hemisferio sur del cerebro
a un pequeño pueblo pesquero donde no hay teléfonos.

Hace mucho que despediste con un beso los nombres de las nueve Musas
y viste a la ecuación cuadrática empacar su bolso
e incluso ahora que memorizas el orden de los planetas,

algo más se te va de las manos, una flor nacional quizá,
la dirección de un tío, la capital de Paraguay.

Sea lo que sea que luches por recordar
no lo tienes en la punta de la lengua,
ni siquiera oculto en un rincón oscuro de tu nostalgia.

Se ha ido corriente abajo de un oscuro río mitológico
cuyo nombre empieza con L hasta donde puedes recordar,
perforando tu senda hacia el olvido donde te unirás con aquellos
que incluso han olvidado cómo nadar y cómo manejar bicicleta.

No es de extrañar que te levantes en medio de la noche
para ver la fecha de una famosa batalla en un libro sobre la guerra.
No es de extrañar que la luna en la ventana parezca haber salido
de un poema de amor que antes solías saberte de memoria.

El “Diario de Libros” Moleskine

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Las libretas Moleskine son, para muchos, una compañía esencial para llevar al papel ideas, pensamientos, poemas o textos de cualquier tipo, así como también dibujos o bocetos; ello es así al menos por dos razones: su tamaño ideal, en virtud del cual las podemos llevar a cualquier sitio con nosotros; y la gran calidad con la que están hechas, lo que permite su durabilidad, sumado al papel que tienen y que según muchas personas es el mejor sobre el que hayan escrito.

La historia de las libretas Moleskine es bastante conocida por quienes las usamos y es bien sabido que han sido utilizadas por Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Bruce Chatwin y Vincent Van Gogh, entre otros escritores y pintores.

Este año la casa Moleskine incorporó a su catálogo de libretas o cuadernos un “Diario de Libros” (Book Journal o Carnet Livres), del que me hice con uno hace poco. Este “Diario” es muy útil y conveniente para quienes amamos leer, ya que podemos ir anotando de una manera ordenada y amigable los libros que vamos leyendo en páginas (hechas del mismo papel de las Moleskine que conocemos), clasificadas alfabéticamente (bien por el autor o por el título del libro según nuestra elección) con espacios identificados para colocar el título del libro, autor, editorial, nacionalidad, año de edición y de la primera edición, idioma original del libro, fecha en que lo leímos, premios, notas, citas del libro y nuestra opinión sobre el mismo (incluyendo en este mismo apartado un ranking de 0 a 5 estrellas). Por su parte, el “Diario” cuenta también con algunas divisiones en blanco cuyas categorías podemos asignar libremente y, casi al final, también unas cuantas páginas blancas y un índice. Finalmente, el “Diario” viene con un marcalibros que recoge los títulos en sus idiomas originales (como se hace en la excelente portada del propio diario) y un conjunto de etiquetas autoadhesivas que permiten llenar con imágenes o palabras predeterminadas las páginas correspondientes. En definitiva ha sido un muy buen regalo de navidad que me he hecho y al que sin duda le daré bastante uso.

Para cerrar este post solamente quería comentar que la portada (que es de las cosas que más me gusta de este “Diario de Libros”) recoge los títulos (en su idioma original) de varias obras de la literatura contemporánea y me alegró (y llamó mi atención) que entre esos títulos están, entre otros: “Johnny Panic and the Bible of Dreams” de Sylvia Plath, “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, “Der Zauberberg” (La Montaña Mágica) de Thomas Mann, “Fleurs du Mal” (Las Flores del Mal) de Charles Baudelaire, “The old man and the sea” (El viejo y el mar) de Ernest Hemingway, “L’Étranger” (El extranjero) de Albert Camus, y “Hamlet” de William Shakeaspeare. Un detalle agradable la portada de este “Diario”, y los detalles son algo que debemos apreciar más a menudo.

P.D.: La foto que acompaña este post, como no es díficil deducir, es de mi biblioteca y fue tomada por mí con un teléfono, por lo que pido disculpas si la misma carece de buena resolución.

El peso de la mirada

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Al parecer tengo la mirada pesada,

aunque no entiendo cómo puede medirse

el peso de una mirada,

supongo que se trata de una cuestión de ganas,

es decir, de con cuántas ganas se vea algo

o especialmente a alguien,

si es así, supongo que es cierto

que pesa mucho mi mirada

pues procuro no perder nunca el tiempo

viendo algo o especialmente a alguien

si realmente no tengo ganas de hacerlo.

Mi mirada al mirarte debe ser como el plomo.

Que me lleve la vida

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A una hermosa lectora de Szymborska

Quisiera escribirte tantas cosas

que las palabras se me atropellan,

mejor es que te quedes a mi lado,

al menos durante el tiempo

que haya de llevarme

colocarlas en orden.

Y es posible

que quiera pasarme el resto de la vida

ejecutando esa tarea.

La vigencia de Pessoa en la Venezuela de hoy (un fragmento de sus Diarios)

El sábado pasado me compré los Diarios de Fernando Pessoa, publicados por la Editorial Gadir de España en una muy bien cuidada edición. Pessoa ha sido para mí, desde 1995, año en que leí por primera vez sus poemas, un autor imprescindible, al que no dejo de leer y releer. Hoy lunes terminé de leerme este pequeño gran libro que son los mencionados “Diarios” y vaya que disfruté leyendo las reflexiones que el genial poeta portugués iba anotando cada día, a veces sin demasiada rigurosidad ni formalidad pero siempre permitiendo al lector conocer algunos de los detalles de su cotidianidad, incluidas las profundas reflexiones que en ocasiones plasmaba.

Precisamente, entre las reflexiones que hace Pessoa en estos Diarios hay una (que data de nada menos que entre 1918 y 1919) con la que me sentí particulamente identificado y que considero resulta de suma vigencia en la Venezuela de hoy.

Se trata del tema de la imparcialidad o, dicho en otros términos, de la objetividad en los análisis que hacemos, en el caso venezolano especialmente en materia política. Se sabe que, lamentablemente, es poco frecuente en la actualidad encontrar personas objetivas o imparciales, imperando más bien el radicalismo o el extremismo en todo lo que tenga que ver con política; lo que termina atentando contra toda racionalidad y nubla el pensamiento a tal punto que pueden perderse las propias perspectivas y traicionarse incluso los conocimientos que puedan tenerse.

No quiero extenderme demasiado en el punto porque creo que el fragmento de Pessoa que cito a continuación es tan contundente que no necesita de mayores teorizaciones. Ojalá en algún momento se recupere en nuestro país la cordura y la calma para poder ver las cosas en su justa medida y no movidos simplemente por lo que nuestras entrañas nos dictan. Pero mejor que hable Pessoa:

Fragmento de los “Diarios” de Fernando Pessoa:

Sucede que tengo precisamente aquellas cualidades negativas para el objetivo de influir, del modo que sea, en el ambiente social en general.

Soy, en primer lugar, un razonador, y lo que es peor, un razonador minucioso y analítico. Pero el público no es capaz de seguir a un razonador, ni es capaz de prestar atención a un análisis.

Soy, en segundo lugar, un analista que busca, en la medida de lo posible, descubrir la verdad. Pero el público no quiere la verdad, sino la mentira que más le guste. A esto hay que añadir que la verdad – en todos los aspectos, pero especialmente en cuestiones sociales – es siempre compleja. Pero el público no comprende ideas complejas. Hay que limitarse a darle ideas simples, generalidades vagas, es decir, mentiras, aunque tengan su origen en verdades; y es que ofrecer como simple lo que es complejo, dar sin distinciones lo que es necesario distinguir, ser general donde importa especificar para definir, y ser vago en materias en las que lo fundamental es la precisión; todo esto, es lo mismo que mentir.

Soy, en tercer lugar, y por esto es por lo que busco la verdad, tan imparcial como me es posible. Pero el público, movido en lo más íntimo por sentimientos y no por ideas, es orgánicamente parcial. Por esto, no sólo le desagrada y le deja indiferente, por ajeno a su propia índole, hasta el propio tono de la imparcialidad, sino que todo esto, además, se agrava por las concesiones, distinciones y restricciones que se hacen necesarias para ser imparcial. Entre nosotros, por ejemplo, y en la mayoría de los pueblos del sur de Europa, o se es católico, o anticatólico, o indiferente al catolicismo como a todo lo demás. Si yo hiciera, por ejemplo, un estudio del catolicismo, en el que tendría que decir forzosamente cosas buenas y malas, indicar ventajas y desventajas, apuntar defectos que se compensan por virtudes, ¿qué sucedería? No me escucharían los católicos, que no aceptarían que hablara mal del catolicismo. No me escucharían los anticatólicos, que no aceptarían que hablara bien. No me escucharían los indiferentes, para quienes todo el asunto no sería más que un rollo ilegible. Así resultaría absolutamente inútil ese estudio, por muy cuidado y escrupuloso que fuera – y aún más – sería más inútil, porque sería menos aceptable para el público, cuanto más cuidado y escrupuloso. Sería, en el mejor de los casos, apreciado por algún que otro individuo de índole semejante a la mía, razonador sin tradiciones ni ideales, analista sin prejuicios, liberal, porque liberto, no por siervo de la idea simplificada de libertad. Y a ese, sin embargo, ¿qué podría enseñarle? Como mucho, algunas cuestiones particulares del catolicismo, en el caso que hemos tomado como ejemplo, si es que el tema le es ajeno. Y si a él, buscador intelectual como yo, le es extraño el asunto, entonces es que nunca le ha interesado, y si nunca le ha interesado, ¿por qué iba a leer lo que escribí sobre el tema?

De todo esto parece que hay que concluir que un estudio razonado, imparcial, científicamente dirigido, sobre un tema, es un trabajo socialmente inútil. Y así es, de hecho. Es, como mucho, una obra de arte, nada más. Vos praetera nihil.

Las sociedades están dirigidas por agitadores de sentimientos, no por agitadores de ideas.