Un país poema

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Un país poema

 

Para refugiarse de tantas cosas,

ocultándose en sus palabras.

Sabiendo que es también el lugar

de todo lo imaginable,

que es, a la vez,

el país más libre del mundo,

el más seguro,

el más luminoso,

el que uno anhela

para vivir y para morir,

el que puede tener

todas las estaciones

o no tener ninguna,

el que carece de fronteras

y leyes de inmigración,

uno que no pide visas,

ni tan siquiera pasaportes,

uno que sin embargo

cobra también impuestos.

Quien lo escribe, inevitablemente,

siempre dejará en él

una parte de sí mismo.

 

(Alejandro Rodríguez Morales)

 

[Poesía de Portugal] Un poema de Ana Cunha

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(Ilustración de Natalie Foss)

Como siempre, es un placer para mí poder presentar en este modesto espacio algunas de las traducciones que hago de poemas escritos en otros idiomas como el portugués. En esta oportunidad quiero compartir acá un poema de Ana Cunha (Lisboa, 1993), titulado “Carta a nosotros”, cuya lectura disfruté gracias a una antología de jóvenes poetas que tuve la oportunidad de adquirir en un reciente viaje a Lisboa. Sin más, mi traducción del referido poema de esta joven y maravillosa poeta portuguesa.

 

Carta a nosotros

 

Sabes,

un día tuvimos tantas galaxias por hacer implosión en nuestras manos.

Tuvimos fuerza para abrir cualquier puerta

y besábamos todo,

pequeños en un mundo tan grande.

Y juntos luchábamos con todos los demonios

enjaulados en la mente.

 

Pero ahora

liberamos todas las aves de nuestra mirada,

diciendo adiós.

 

Nuestros labios están cansados y secos.

El mundo fue nuestro, lo sabemos,

pero al poco vuelve a sernos desconocido.

Las puertas que nos juntaron cierran,

cedieron los brazos cansados,

se apodera el miedo.

 

Sabemos la verdad.

Los caminos que seguíamos ya no nos traen nada,

a no ser cenizas de lo que fuimos.

 

Tú exhalas en mí

“Todo va a estar bien”

y yo repito en mi mente

ese pequeño mantra nuestro.

 

Ahora que estas galaxias mueren

y nuestras manos se sueltan,

sé que todo es así,

morir para vivir.

 

Al final,

hay pedazos de nuestra geografía

marcados por la ausencia que cada uno deja

en la cama del otro.

Intento ver el futuro como me lo enseñaste:

exhalación en el pecho,

pies en el suelo,

ojos al frente.

 

(Traducción de Alejandro Rodríguez Morales)

El poema a tu lado

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(Pintura de Jean-Louis-Ernest Meissonier)

 

Buscas el poema
y solamente después de un tiempo
te percatas
que ha estado al lado tuyo
incluso desde antes
de que iniciaras las búsqueda,
que a pesar de ello
tu mirada simplemente lo omitía.
No se trata de desprecio
sino de descuido,
aún así sus letras
reciben dóciles
el movimiento de tu mano
que las coloca en la página
para que no vuelvas a perderlas de vista.

(Alejandro Rodríguez Morales)

Un poema de Patience Carter, sobreviviente del tiroteo en Orlando

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Patience Carter, de 20 años de edad, fue una de las víctimas del tiroteo en la discoteca Pulse, de Orlando, Estados Unidos. Logró sobrevivir al disparo que recibió en una pierna. Como se sabe, 49 personas no lograron salir con vida del lugar, convirtiendo a este tiroteo en el más mortal de la historia de los Estados Unidos. A continuación la traducción que he hecho del poema leído ante los medios por la propia Carter.

 

La culpa de sentirse agradecida de estar viva es pesada.

Querer sonreír por haber sobrevivido pero no estar segura si las personas alrededor están listas.

Mientras el mundo se enluta, las víctimas son asesinadas, y cruelmente masacradas, me siento culpable por gritar acerca de mis piernas en dolor porque no puedo sentir nada

Como los otros 49 quienes no fueron tan afortunados de sentir este dolor mío.

Nunca pensé en un millón de años que esto podría pasar.

Nunca pensé en un millón de años que mis ojos pudieran presenciar algo tan trágico.

Viendo las almas dejando los cuerpos de los individuos.

Viendo el arma del asesino atravesar mi periferia derecha.

Viendo la sangre y los escombros cubriendo los rostros de todos.

Viendo los pies del tirador bajo la cabina mientras pasa.

La culpa de sentirse afortunada de estar viva es pesada.

Es como el peso de las paredes del océano estrellándose descontroladas por la sobrecarga.

Es como estar drogada a través del césped con una pierna destruida y ser lanzada en la parte de atrás de un Chevy.

Es como ser llevada de urgencia al hospital y te digan que vas a lograrlo cuando a tu lado hay individuos cuyas vidas fueron tomadas brutalmente.

La culpa de estar viva es pesada.

 

(Traducción de Alejandro Rodríguez Morales)

La casa sola

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(Ilustración de Don Clark)

Está como sola la casa

siempre

después de cierta hora

de la noche,

esa en la que prevalece

el silencio

y el millar de pensamientos

que lo acompañan

y el millar de ruidos desconocidos

que vienen con él.

Está como sola la casa

siempre

a cierta hora de la noche,

y aunque no esté sola

y en realidad sea uno

quien lo esté.

 

(Alejandro Rodríguez Morales)

Los Libros del desasosiego de Fernando Pessoa

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Hace algún tiempo una amiga me escribía preguntándome acerca del Libro del Desasosiego de Fernando Pessoa; concretamente me consultaba si acá en Caracas era posible conseguirlo. Su pregunta, lamentablemente, era muy válida dado que estamos pasando por una época en la que varias librerías han tenido que cerrar, algunas distribuidoras de libros han debido dejar de operar en el país y las librerías que siguen abiertas cada vez reciben menos libros del extranjero e incluso nacionales.

Le respondí, entonces, que por fortuna los lectores caraqueños contamos con la Librería Estudios, que ha procurado, con mucho esfuerzo de la propia librería y del excelente librero y amigo Jesús Santana, seguir teniendo en sus estantes novedades y clásicos de la Literatura que no se editan en el país. Así, le comentaba a mi amiga lectora que allí, hacía cierto tiempo, habían recibido una de las ediciones más recientes (en español) del Libro del Desasosiego, a saber, la publicada por la Editorial Pre-Textos en España (actualmente está disponible la edición de Acantilado). Le decía asimismo que hay varias ediciones, distintas, del Libro del Desasosiego, y que en todo caso esa era una excelente edición que le recomendaba adquirir.

Luego de esa conversación me quedé pensando en la existencia de esas diversas ediciones del Libro del Desasosiego, valga decir, uno de los libros que más aprecio y al que vuelvo siempre, siendo, por otra parte, que me he dedicado a adquirir esas varias ediciones que se han publicado de esta obra esencial de Fernando Pessoa.

En efecto, a la fecha he logrado incorporar a mi biblioteca 10 distintas ediciones del Libro del Desasosiego (ver la foto que acompaña este texto), si bien en realidad dos de ellas son simplemente las traducciones de algunas existentes en el idioma de Pessoa, su patria, el portugués (concretamente las ediciones de Richard Zenith – cuya traducción publicó Acantilado – y la de Jerónimo Pizarro – cuya traducción publicó Pre-Textos). Excluyendo entonces dichas traducciones podría decir que tengo 8 ediciones diferentes, vale decir, que difieren entre sí bien en cuanto a la ordenación de los fragmentos, bien en cuanto a la extensión del propio libro así como respecto al descifrado de algunas palabras no tan sencillas de leer en las múltiples páginas manuscritas que nos legó Pessoa.

Ahora bien, al llevar a cabo el intento de comparar los distintos “Libros” del Desasosiego (lo que ha sido un maravilloso ejercicio que he querido hacer dadas las diferencias, a veces muy notorias, entre las diversas ediciones), lo primero que debo mencionar es que ciertamente resulta difícil escoger una de ellas como la mejor, aunque es indudable para mí que, ya sea la de Zenith (publicada en portugués por Assírio & Alvim) o la de Pizarro (publicada en portugués por Tinta da China), siempre serán preferibles las versiones en portugués sobre las traducciones (ya existentes) al español, por buenas que ellas puedan ser.

De alguna forma me parece que la de Zenith (quizá una de las más difundidas) es más poética en su ordenación, vale decir, hay algo especial en la forma en que se van sucediendo los fragmentos que conforman la obra que la dotan de una cierta musicalidad que el lector puede apreciar. Esta ha sido la edición traducida por Perfecto Cuadrado para Acantilado, que de alguna manera mejora la edición de Zenith al añadirle numeración a los fragmentos, detalle no existente en la publicada por Assírio & Alvim.

Por su parte, la edición de Pizarro atiende a un orden cronológico, lo que no quiere decir necesariamente que Pessoa hubiese querido que el orden fuera específicamente ese, pero que plantea una variante interesante para aproximarse conforme a dicho criterio cronológico a la construcción de este libro por su autor (o sus autores). Además, preserva la ortografía original, lo que es una especie de curiosidad literaria, pero que también me parece un detalle interesante. Esta ha sido la edición traducida recientemente (a finales de 2014) por Antonio Sáez Delgado para Pre-Textos.

Tanto la edición de Zenith (en español Cuadrado) como la de Pizarro (en español Sáez Delgado) son maravillosas y hacen su aporte a la comprensión de la gran obra pessoana.

No obstante, hay ediciones en español que no coinciden en su totalidad con ninguna edición en portugués y que por obra de los traductores, entonces, han introducido variaciones, tanto en el número de fragmentos que componen el libro como en el orden de los mismos. Así, las ediciones de Ángel Crespo (publicada por Seix Barral, siendo la primera en nuestro idioma – antes que la de Cuadrado en Acantilado –, y por lo tanto probablemente la más difundida) y la de Manuel Moya (publicada en 2010 por la editorial Baile del Sol y ahora reeditada por Alianza)).

Ambas ediciones españolas cuentan con una ordenación distinta y es posible afirmar que también son bastante buenas, especialmente la de Crespo, a la sazón uno de los más reconocidos estudiosos de la obra de Pessoa.

Algo parecido ocurre con dos peculiares ediciones, en italiano y en inglés, que no siguen al pie de la letra las ediciones portuguesas, de las que se distancian bien por la distinta cantidad de fragmentos que la conforman (como es el caso de la edición italiana de Piero Ceccuci) o la ordenación, podría decirse casi arbitraria, de los mismos (como es el caso de la edición en inglés de Maria José de Lancastre).

Por otra parte hay una edición, la publicada por la editorial Funambulista y realizada por Luis Morales, que lleva a cabo una antología del Libro del Desasosiego, de modo que se suprime una gran cantidad de fragmentos y que procura entonces presentar esta obra al público lector “no iniciado o con prisa”, como lo anuncia la propia contraportada de esta edición.

Finalmente, hay una edición particular, a la que he accedido a principios de año, que me ha dejado impresionado, en el mejor sentido del término. Se trata de la edición más reciente, en idioma portugués, de esta maravillosa obra; la realizada, apenas el año pasado, por Teresa Rita Lopes, y que se titula “Livro(s) do Desassossego”, sí, en plural, ya que por primera vez se incluyen 3 libros en uno, a saber, los firmados por los semi-heterónimos Vicente Guedes, Barão de Teive y Bernardo Soares.

Esto es ciertamente genial, y tiene mucho sentido que sea así, dado que lo que escribió el Barão de Teive en verdad pertenece al corpus del Libro del Desasosiego (por tener el mismo estilo diarístico/narrativo/filosófico que éste y por su inserción temporal – 1928, un año antes de la aparición de Soares – en la escritura del mismo). No se trata, pues, de algo aislado como hasta ahora se había hecho creer a los lectores al dejarlo fuera como una especie de texto huérfano; incluso podrían tomarse los fragmentos del Barão de Teive y colocarlos dispersos entre los de Soares o Guedes, y ciertamente no resultarían ajenos o extraños al decir de ambos, diferentes pero, al fin y al cabo, Pessoa(s) todos.

Por otra parte, el orden, numeración y descifrado (esto siendo de gran importancia) de los textos que realiza esta gran estudiosa de Pessoa en la edición referida son, para mí, un maravilloso acierto que incrementa en mucho el placer de leer este libro inagotable.

Es por todas estas cosas que considero, luego de leer las distintas ediciones que tengo del Libro del Desasosiego, que la realizada recientemente por la reconocida investigadora pessoana Teresa Rita Lopes (Global Editora, 2015) es la mejor de que uno pueda hacerse y la que prefiero ante todas las demás. Esto, al menos, en idioma portugués.

Si hablamos de las ediciones disponibles en español, entonces, debo decir que cada una de ellas tiene algo especial que me hace apreciarlas. No obstante, la de Ángel Crespo me parece la mejor en cuanto a la traducción en sí misma; la de Perfecto Cuadrado me parece la mejor en cuanto su ordenación y la de Pizarro me parece la mejor en cuanto al interés académico con que puede leerse. Hay, pues, para todos los gustos y todos los fines.

(Alejandro Rodríguez Morales)

Numerosas líneas (selección arbitraria)

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Recientemente he terminado de leer “Numerosas linhas. Livro de Horas III”, de la escritora portuguesa Maria Gabriela Llansol, de quien ya había leído “A palavra imediata. Livro de Horas IV”, el cual constituyó mi primer acercamiento a esta escritora y me llevó a enamorarme de su forma de decir, además, en ese idioma tan entrañable para mí como lo es el portugués. “Numerosas linhas” (Numerosas líneas) ha sido también para mí un libro de grata lectura, por lo que disfruté mucho recorrer sus páginas, o sus líneas, desde la primera hasta la última de ellas, incluso por la calidad editorial, debida a Assírio & Alvim, que nos ofrece varias fotos y reproducciones facsimilares de las anotaciones de esta escritora nacida en Lisboa.

De este “Livro de Horas III” de Llansol he querido hacer una “selección arbitraria”, vale decir, una antología (que sería otra forma de decirlo), de varias de esas líneas que lo conforman y que tienen mucho que ver con el oficio de escribir y con las imágenes y la forma de ver ese oficio que nos revela (pues se trata de una escritura diarística) esta maravillosa escritora portuguesa. Seguro estoy que, como yo, muchos lectores apreciarán esta selección de citas de “Numerosas linhas” de Maria Gabriela Llansol.

 

Numerosas líneas:

 

Prever o predecir el futuro por medio de la proyección retroactiva del futuro en el presente. Y no por cualquier sortilegio

 

Escribir en silencio es el silencio

 

¿Sobrevivir escribiendo será una manera ciega de ser útil a la especie?

 

Cuántas lágrimas me costaron los libros, por ser independientes de cualquier compromiso, de cualquier objetivo fuera de ellos

 

Lo que yo escribo no es lo más importante: es la eterna espera de lo que tengo para decir (todavía)

 

Cuando se es dos, / las sombras tienen miedo

 

Soy siempre infeliz, y cuando parece que soy feliz es siempre una máscara – dije de mí para mí misma después de una crisis

 

Escribir se me figura apasionante por su tendencia a amplificar / por ser un modo de amplificar. Escribir es amplificar. Poco a poco

 

La lengua es el alma, es la luz que envuelve el cuerpo, es la claridad que veo escondiéndome en las tinieblas

 

Escribir es un acto religioso

 

Un poeta es como los otros hombres; simplemente, cuando lo matan, matan una voz más él

 

Hay ciertas glorias que, para que los hombres no se olviden de que son hombres, tienen que ser subterráneas

 

Mi espíritu, cuando no se satisface sólo con el entendimiento, inventa

 

Me parece que suscribo la autenticidad de mi vida, que la recojo duraderamente cuando escribo

 

Es bueno estar distante, porque me siento libre, mas a veces zozobro un poco, todo esto es mayor que yo. Incluyendo la falta de comunicación

 

Por momentos, el sufrimiento es aquel sentimiento que me impele en el trabajo como una necesidad: sigo existiendo porque escribo

 

Mejor que ser rey es haber sido

 

El precio de la libertad es una cierta soledad

 

Recordándome de una cosa, tengo que olvidarme de otra

 

Voluntad de escribir, y de estar con los árboles; últimamente no he guardado las ideas que, para mí, son imágenes

 

Los libros, las flores (incluyo los arbustos con los árboles), algunas maneras de vivir, pueden ser cultivados en secreto

 

¿Por qué es que no siento más amor por casi ningún de los seres humanos que me rodean?

 

El oficio de escribir es, para mí, un lápiz, un papel, y la audacia perceptiva

 

Imagino la nostalgia de las aves migratorias, para tener el consuelo de otra nostalgia sobre la mía

 

Mi manera de ser y de vivir es uno de los instrumentos de mi trabajo

 

 

(Traducción de Alejandro Rodríguez Morales)